Las fotos que nunca viste
MANUEL FALCES

 

Exposición de Jorge Dragón y Carlos Canal en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, La Cartuja, Sevilla. Hasta el 8 de enero del 2002.

 

Jorge Dragón y Carlos Canal han recogido fotos desechadas por los laboratorios, que sus autores nunca vieron.Con estas imágenes han construido un álbum que rompe las fronteras entre lo privado y lo público. Presunciones y apariencias. El coleccionista de miradas es un proyecto estructurado con imágenes captadas por fotógrafos aficionados, reveladas en procesadoras industriales automáticas (similares a esas que lo hacen en una hora); sus autores nunca vieron estas fotos porque al laboratorio no le parecieron formalmente correctas, desechándolas y arrojándolas a la papelera. El equipo compuesto por Jorge Dragón y Carlos Canal, durante más de un año (1996-1997), hurgó en estos restos seleccionando una gran cantidad de material sintetizado, ahora, en 86 tomas. Los creadores de esta recopilación, pese a la diversidad de temas y fotógrafos (todos anónimos), pretenden articular el conjunto como una unidad, como si fuese la mirada de una sola persona que desarrolla un congruente relato visual en su álbum más personal. Así, para Jorge Dragón 'si la idea del álbum comporta una construcción de nuestra identidad a través de las imágenes que contiene, estas fotografías, expulsadas para siempre de ese paraíso, nos remiten a los accidentes vitales y otros desastres biográficos que nos empeñamos en mantener ocultos'. Lo cierto es que esta exposición 'de fotografía y sobre la fotografía' rompe las fronteras entre lo privado y lo público a la vez que sirve como punto de partida de infinitas reflexiones en torno a la fotografía amateur que al día de la fecha sigue siendo esa gran desconocida de la historia del medio (el catálogo de la muestra cuenta con interesantes textos como los de Juan Antonio Ramírez, Rogelio López Cuenca, Carlos Miranda, Pamela Paulien y Manuel Santos, entre otros). Para Dragón y Canal, una de las claves del trabajo radica en lo que denominan la teoría del rechazo por parte del laboratorio cuyos criterios de valoración traen causa de la experiencia adquirida por los otros rechazos del cliente en el momento de retirar sus copias junto a la aplicación de un criterio de economía. Así, la proliferación de esas procesadoras que automáticamente eliminan aquellas fotos no ajustadas a un control estándar de calidad cuyos parámetros se basan en lo disparejo de la iluminación de tres referentes: cielo, suelo y pared, pues la máquina las considera como disparos accidentales (según esta regla jamás hubiera visto la luz más de un capítulo de la historia de la fotografía).

 

Esta crítica de la exposición Presunciones y apariencias. El coleccionista de miradas fue publicado en Babelia, el 17 de noviembre de 2001.

 

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