El texto invisible

ENRIQUE  CASTAÑOS  ALÉS

 

El artista multimedia Jorge Dragón plasma en fotografías el lenguaje oculto de los canales de comunicación

 

Este nuevo trabajo que el artista inter-media Jorge Dragón (Málaga, 1956) decide mostrar bajo el irónico epígrafe de PalabradeWord + Addenda, sin duda una acertada síntesis de algunas de las principales preocupaciones metodológicas, formales e intelectuales que interesan al autor desde hace varios años, tiene un origen azaroso y en gran medida fruto de la pura casualidad. En concreto, el inesperado y sorprendente descubrimiento de que numerosos archivos que circulan en la World Wide Web (www) realizados con el extendido software del gigante Microsoft esconden una información oculta, una especie de intertexto o escritura cifrada entre líneas cuyo control se ha desplazado desde las manos del supuesto autor que firma el artículo a los creadores de la aplicación informática. Seleccionando arbitrariamente un nutrido conjunto de esos mismos códigos fragmentados, Jorge Dragón compuso en su ordenador una enorme pieza madre de 175 x 120 cms. y de un cuerpo 10 para los signos y caracteres, titulada PalabradeWord, de la que, a su vez, ha seleccionado fragmentos que, convenientemente ampliados, constituyen las fotografías de 100 x 70 que forman la exposición (la Addenda, por su parte, se refiere a las fotografías que el autor ha convertido en cartes routières, en mapas de las autopistas de la información, imágenes formadas por direcciones IP correspondientes a los servidores por donde circula la información cuando solicitamos acceder a una página web).

Aquí la fotografía se nos presenta como un territorio liberado de la representación, puro signo ausente de significado. Pero estas fotografías, paisajes virtuales entresacados de los nuevos canales de comunicación, denuncian muy sutilmente una situación peligrosa. Jorge Dragón parece querer advertirnos de que, si bien tradicionalmente los artistas han escrito entre líneas, elaborando muchas veces lenguajes ocultos y códigos cifrados que burlaban la censura y evitaban el control omnímodo del poder, ahora la situación parece haberse invertido, ya que quizás vivamos una época en la que no somos verdaderamente dueños de la palabra, progresivamente sustituida por un metalenguaje que nos supera y que el poder (económico, mediático, militar, político) controla de manera casi absoluta. La obra matriz que da nombre a la muestra, que el artista guarda en su ordenador y que en cualquier momento puede lanzar en Internet a través de su propia página web personal, es una advertencia sobre la disminución real de los espacios de libertad, una crítica a la autocomplacencia y autoconfianza en las posibilidades del medio, un lúcido escepticismo respecto de la utopía de la cibercultura. Como todos los nómadas, Jorge Dragón es un artista con voluntad de alisar el territorio, borrar las estrías de la cultura que nos asfixia y renovar y rejuvenecer la civilización. Una inteligencia crítica no puede aceptar la aseveración de que el medio es el mensaje. De igual modo que la galaxia Gutenberg, con la que sin duda puede y debe convivir, la nueva galaxia cibernética debe ser sólo medio, un medio que facilite la transmisión del conocimiento y el ejercicio del pensamiento.

 

 
Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 30 de septiembre de 2000