La Invisible y el ayuntamiento de Málaga: la posibilidad de un acuerdo pionero

Santiago Eraso ha dedicado esta semana la columna que escribe en el suplemento Cultura|s de La Vanguardia a La Casa Invisible en el contexto de la evolución, desde los squatters a okupas y de éstos a los actuales centros sociales. En su texto que reproducimos íntegro a continuación, valora la posibilidad de un acuerdo que sería pionero, entre el Ayuntamiento y el Centro Social "ocupado", por el que "la diversidad y la heterogeneidad de la ciudad quedaría preservada y su singular valor político, subrayado."

 

LA INVISIBLE
En marzo de 2007 un numeroso grupo de personas ocuparon el inmueble número once de la calle Nosquera en Málaga. Fue una acción política contra la carencia de espacios públicos para el desarrollo auto-gestionado de actividades sociales y culturales en la ciudad. Un acto de desobediencia y de reapropiación directa de la riqueza común siguiendo una de las consignas principales de la historia de los centros sociales.

El Centro Cultural y Social La Casa Invisible, denominado así desde entonces, ha desarrollado numerosas y variadas actividades: han puesto en marcha una wiki participativa y abierta para la elaboración del proyecto técnico de restauración del edificio; en octubre tendrá lugar el próximo Hackmetting'08; y acaban de publicar Autonomía y Metrópoli. Del Movimiento Okupa a los Centros Sociales de Segunda Generación.
Hace más de veinte años que  los squatters aparecieron en la escena pública; de los okupas a los actuales centros sociales ha habido una innegable evolución. La dialéctica entre desobediencia o negociación y conflicto o diálogo -fuente sustancial de controversia entre las bases militantes del movimiento- plantea reivindicarlos no como formas fosilizadas o autárquicas sino como procesos de apertura y renovación que los sitúen en otro lugar de la experiencia política metropolitana.
En este sentido, desde hace meses se celebran en Málaga reuniones con representantes de las instituciones locales con la participación activa del alcalde en varias de ellas. En un reciente encuentro algunas experiencias okupas europeas ilustraron, desde su propia memoria, un  posible camino de regulación. Las negociaciones actuales podrían permitir un acuerdo pionero entre el Ayuntamiento y el Centro Social "ocupado", aceptando el primero la autonomía y capacidad de autogestión de los segundos y éstos las obligaciones que se deriven del acuerdo. La diversidad y la heterogeneidad de la ciudad quedaría preservada y por tanto, su singular valor político, subrayado.

>> Santiago Eraso

17 de septiembre 2008.

 

Santiago Eraso en Espacio Público