BIACS 2. Lo Despilfarrador. Comunicado final de la PRPC

La Plataforma de Reflexión sobre las Políticas Culturales nacida a partir de la propuesta de una Bienal (una más) de arte contemporáneo en Sevilla señala en su comunicado final los motivos del fracaso de esta segunda edición (y van dos desastres), que por no cumplir no ha llegado ni a cumplir sus objetivos "espectaculares".

La Bienal de Sevilla, como antes la de Valencia, se caracterizó por nacer a partir de ocurrencias personales, por carecer de objetivos claros, por no generar espacios públicos de debate cultural, y por dar la espalda a la sociedad civil y a la generalidad de los agentes culturales. Para la Plataforma, esta Bienal-BIACS2 de Sevilla contribuyó a esterilizar algunas de las propuestas actuales más interesantes en torno a la relación entre arte, política y construcción social, descontextualizandolas y reduciendolas mediante un proceso estetizador.

 

BIACS 2. Lo Despilfarrador. Comunicado final de la PRPC

 

Despilfarrar. (De Etim. disc; cf pelfa, variante dialectal de felpa, andrajo) Consumir el caudal en gastos desarreglados; malgastar; malbaratar. 2. prnl. Fam. Gastar profusamente en alguna ocasión.


La Biacs2 ha finalizado dejando, como apunta Domingo Mestre a propósito de estos eventos, “una frustrante sensación de estafa entre la ciudadanía culturalmente motivada”. Y no podía ser de otra forma ya que la propuesta y decisión de realizar una Bienal de Arte Contemporáneo en Sevilla, responde a un modelo que ha sido perfectamente descrito por el economista valenciano Pau Rausell a propósito de otra Bienal fracasada, la Bienal de Valencia.


Señala Pau Raussel:


La Bienal de Valencia (…) dibuja(n) una realidad donde las ocurrencias de un círculo de iluminados determinan unas propuestas fastuosas soportadas financieramente por la configuración de las relaciones de poder en el gobierno autonómico, que no requieren de ninguna evidencia sobre su necesidad u oportunidad, que no definen ningún objetivo evaluable, que no determinan ningún espacio de debate público, que no establecen ningún vínculo con la sociedad civil, que se mueve en el terreno de lo opaco y que finalmente, y en lógica consecuencia, no tienen ningún efecto trasformador de la realidad.


Si seguimos esta precisa descripción comprobaremos que el debate en el que nos encontramos surge también de una ocurrencia, en nuestro caso de la galerista Juana de Aizpuru, que se asocia con un grupo de empresarios para que comprometan a la administración autonómica y local en la financiación de una Bienal de la que ella sería gerente y que dirigiría un curator por edición, al que se le abonarían unos honorarios fastuosos.

Bajo estas premisas se inauguró la BIACS1. La realización de una primera comprometía la edición de una segunda, por ello el fracaso de la primera Bienal no supuso el abandono del proyecto, sino que la ambición por realizar la segunda se saldó con la dimisión de la inventora de la ocurrencia, a la que se culpó de la debacle. Esta determinante decisión, que no señalaba el verdadero problema, la inviabilidad e inutilidad de la propuesta, ha sido una de las causas de que la BIACS2 haya soportado un fracaso aún mayor.


La dimisión de Juana Aizpuru dejó el acontecimiento en manos de un consorcio de empresarios, ajenos a las prácticas culturales, que en el 2004 se habían constituido en una fundación. La salida de la Fundación BIACS de la única persona con experiencia en el campo del arte contemporáneo supuso unir al despropósito de la idea el despropósito en que se ha visto convertida su ejecución y producción. Basta consultar las hemerotecas para comprobar que tanto la crítica especializada como la información cultural han reseñado el caos de la inauguración: salas a medio montar, vídeos sin instalar, idas y venidas del comisario fregona en mano, desconcierto de los artistas, goteras, nula información...Todo ello por sí solo obligaría a exigir a los organizadores y al comisario responsabilidades por el bochorno que han hecho pasar a la ciudad y a las instituciones locales y de la Comunidad ante la crítica, los especialistas y ante los propios artistas participantes, proyectando una imagen de incompetencia e incapacidad.

Pero siendo esto grave quizás no sea lo peor o al menos lo que a la PRPC más le interesa resaltar.

¿Cuáles eran los objetivos tenía la BIACS?

Volviendo a la enunciación de Pau Rausell nos preguntamos: ¿Cómo se están evaluando los objetivos marcados? ¿Qué debate público, además del generado a contracorriente por esta Plataforma, se ha determinado? ¿Qué vínculo con la sociedad civil se ha establecido? ¿Qué niveles de transparencia se han obtenido con respecto a la opacidad contable de la BIACS1? y finalmente ¿Qué efecto trasformador de la realidad ha producido?

Desconocemos los objetivos marcado para la BIACS2 porque jamás se han hecho públicos, pero podemos suponer que serán los que suelen aplicarse a la lógica de este tipo de eventos y los que se aplicaban a la primera Bienal: dinamizar y potenciar la imagen de Sevilla como ciudad moderna, abierta, cosmopolita…, consolidarse como cita cultural de ámbito nacional e internacional…, generar orgullo y consenso entre la ciudadanía…, informar y formar a la comunidad artística local en las nuevas tendencias que se imponen en el panorama artístico internacional…

Estos objetivos estuvieron muy lejos de alcanzarse por la BIACS1, pero sin duda se pensaba que la BIACS2 supondría un paso y un peldaño más en esta estéril batalla por la construcción de la ciudad a partir de lo espectacular. Las medidas que se tomaron para acercarse a estos objetivos fueron básicamente dos:

  1. El cese de Juana de Aizpuru, con las consecuencias ya señaladas.

  2. El nombramiento de Okwui Enwezor como director artístico del proyecto. Enwezor, comisario de la última Documenta de Kassel, partía con la cuestionable habilidad de haber conseguido en la Documenta XI incorporar a los intereses de los sectores más caracterizados por instrumentalizar las fuerzas de conocimiento y creación al servicio del mercado, trabajos realizados por otras fuerzas y otros autores empeñados no en abandonar el arte pero sí exiliarse de su llamado “sistema”.


Esta segunda medida también ha resultado ineficaz. Okwui Enwezor, que ha reconocido realizar su trabajo en menos de un año, aunque los 100.000 euros recibidos como honorarios le obligaban a trabajar al menos dos, ha planteado una exposición temática y convencional en torno al tema de “Lo desacogedor”, para ello ha presentado una serie de trabajos de artistas (algunos de ellos y ellas muy sobresalientes y que vienen trabajando en torno a preguntas como las relaciones entre arte, política, vanguardia y activismo, temas que esta Plataforma cree oportuno formular), para que “ilustraran” su propuesta conceptual. El resultado es que Enwezor, dada su falta de compromiso, implicación y trabajo, y su desprecio por la problemática y agentes activos de la ciudad, ha logrado consumar todos los riesgos de estetización y descontextualización de los que advertía Ana Longoni en una reciente intervención a propósito de los riesgos que se corren cuando determinadas prácticas artísticas ingresan en las salas de exposiciones o en el museo.

 

La Bienal como agente para la neutralización del arte


Okwui Enwezor y la BIACS2 han logrado la neutralización “políticamente correcta” de la condición radical de las mejores obras que ha presentado, han banalizado prácticas de acción convirtiéndolas en objetos de arte desactivados, han cortocircuitado la potencia de unos trabajos que sólo pueden funcionar a partir de una precisa información de lo que han sido complejos procesos que ni siquiera ha registrado. En definitiva no sólo han realizado una mala Bienal, que ni ha formado ni ha informado, sino que además han despilfarrado un importante caudal, tanto económico como conceptual. Despilfarro que deducimos por lo visto y oído, porque lo cierto es que continuamos en la más absoluta opacidad.

  • Se desconocen las partidas en que se han gastado los más de tres millones de euros de presupuesto. No se aclara, ni se demuestra contablemente cuál ha sido la aportación privada y la institucional ni en qué se ha gastado, limitándose la fundación a un constante vaivén de porcentajes entre la participación pública y la de la fundación.

  • No se informa del balance entre objetivos marcados y resultados obtenidos.

  • Independientemente de que la PRPC está lejos de valorar el número de asistentes como uno de los factores que determinan la calidad u oportunidad de cualquier evento, entramos a comentar las cifras de visitantes de la BIACS 2 dadass las continuas contradicciones que se han barajado sobre ellas. Se habla de un aumento de un 15% del número de visitantes de la BIACS2 con respecto a la BIACS1. Datos que no se avalan con ningún informe que refleje su veracidad, ni sobre cuántos de estos visitantes responden a las visitas concertadas con escolares de 3 a 15 años de cuestionada validez pedagógica, ni a quienes han pagado entrada , ni si responden a la suma duplicada de quienes han visitado los espacios de la BIACS: Atarazanas y CAAC. En cualquier caso el dato facilitado está muy lejano de las expectativas de 60.000 visitantes que había previsto la Consejería de Cultura.

  • Se obvian las malas críticas como las que ha recibido de los tres suplementos culturales más importantes de la prensa estatal, ABCD, Babelia y El Cultural, en algunos casos, como El País, de forma brutal.

  • Se oculta que la crítica y medios internacionales, de manera general, no le han prestado la más mínima atención.

  • Se silencia que se han dejado de realizar algunas de las actividades y co-producciones previstas: ¿Qué ha pasado con el ambicioso ciclo de cine que se pretendía realizar en colaboración con, y en la Cinemathèque de Tánger, la llamada por Okwui tercera sede de la Bienal (El Cultural 28-10-06), ¿Se ha reducido a un programa de cinco películas (todas estrenadas en salas de cine) que se ha proyectado del 4 al 18 de en el mes de enero en la Fundación Tres Culturas?¿Por qué no se continuaron las colaboraciones semanales con el suplemento ABCD Las artes y las letras? ¿Por qué no se han traducido los textos de las lecturas teatrales provocando, en algunos casos, que los pocos asistentes abandonaran con la consiguiente suspensión del acto? (lo mismo podríamos decir en relación a los muchos vídeos no subtitulados, suponiendo esta carencia en la producción una grave falta de respecto a muchos espectadores). ¿Qué ha ocurrido con todas aquellas actividades paralelas o complementarias que se iban a desarrollar durante el transcurso de la BIACS? ¿A dónde se han dirigido los recursos presupuestarios previstos para tales fines?

  • Se niegan los perniciosos “efectos colaterales” (caso caS) que la fuerte inversión, por parte de la Administración, en la BIACS2 han producido en un tejido cultural, que con enormes dificultades y carencias se está trenzando en la ciudad.

Todas las preguntas siguen sin contestarse y los indudables desaciertos y desatinos sin evaluar. Seguimos instalados en la ausencia de análisis y en la confusión tanto por parte de la Fundación como a nivel institucional, temiéndonos que siga estando entre sus objetivos seguir adelante con un proyecto fracasado en sus dos ediciones y se atrevan a convocar una tercera edición de la BIACS con una fuerte inversión del dinero público.

Exigencias de la PRPC

Por ello, la PRPC insiste en su exigencia de que antes de adoptar medidas encaminadas a este fin:


  • Se elabore y presente públicamente una memoria de la BIACS2, con un balance económico detallado de las partidas de ingresos institucionales y privados aportados; recaudaciones por entradas y por venta de catálogos o merchandising obtenidos; desviaciones presupuestarias soportadas, repercusión económica en la industria turística y otras auxiliares…

  • Se comprometan las instituciones a no asumir ninguna nueva desviación presupuestaria.

  • Se elabore un informe sobre la incidencia y críticas recibida en los medios y sobre el grado de identificación, sintonía y conocimiento del evento en la ciudad.

  • Se abandone, a partir de los resultados de estos informes, el apoyo de las Instituciones a la Fundación BIACS y el compromiso de realizar una tercera edición, abriendo el debate a nuevas propuestas más encaminadas a fortalecer el entramado cultural de la ciudad, a cubrir despropósitos como el continuado cierre de la biblioteca del CAAC, a fortalecer económica y democráticamente iniciativas como el proyecto Iniciarte, a establecer un diálogo real con la escena internacional.

  • Se cree, a partir de una convocatoria de las instituciones culturales de la ciudad, una estructura horizontal que cuente con los agentes culturales de Sevilla, introduciendo prácticas ciudadanas participativas que profundicen en la gestión democrática de los fondos públicos y defina los tiempos, modos, contenidos y ejecución de las aplicaciones presupuestaria e inversión pública que han estado previstas para las dos ediciones anteriores.


Recientemente, el director de la próxima Documenta XII, Robert Buergel, declaraba en una entrevista a El País, ante la pregunta de la opinión que le merecían el formato de las bienales: “Las bienales son mortales para los artistas porque se les pide ideas rápidas, superficiales y generalmente no disponen de suficiente presupuesto para la producción de cada una de las piezas. Hay mucha chapuza y malas instalaciones. Tampoco es buena para los comisarios por las mismas razones. Espero que llegado el momento, los artistas digan no y boicoteen las bienales”.


La PRPC, también cree que ha llegado el momento que las instituciones locales y autonómicas comprometidas con la BIACS realicen este valiente esfuerzo democrático en la gestión de lo público y abandonen el proyecto. Entre tanto esta Plataforma continuará con el compromiso que adquirimos al constituirnos como Plataforma de acción cultural que no es otro que, parafraseando a Jacques Rancière, problematizar lo que sin discusión se presenta como bueno; arrancar a las elites el gobierno sobre lo público y al mercado la omnipotencia sobre las vidas; favorecer “las potencias que deben batirse, hoy más que nunca, contra la confusión de estos poderes en una sola y misma ley de dominación”.