Causas últimas de la especulación

El miércoles asistí al bautizo de un libro en el Club de Debates Urbanos donde se produjo un debate apasionado. Se trata de un manifiesto cívico, El tsunami urbanizador español y mundial , del urbanista Ramón Fernández Durán. Allí se denuncia la orgía urbanizadora que está destruyendo el suelo español como el caso más extremo de una hipertrofia constructora a escala global, que se manifiesta tanto en las orillas del Pacífico (Shanghai, Dubai) como del Mediterráneo. En el debate posterior, la audiencia le objetó que el fenómeno español era tan monstruoso y destructivo, al estar realimentado por la corrupción política (¿y dónde no?), que no podía comparase con sus ecos foráneos. Pero Fernández Durán alegó que los efectos perversos en España no podían abstraerse de sus causas últimas: la especulación financiera en los mercados globales que ceba las bombas inmobiliarias de Marbella, Madrid o Valencia.

La moraleja es desalentadora: la política pública, sea estatal o autonómica, es incapaz de regular y controlar esos flujos especulativos que están destruyendo la cultura cívica de nuestra sociedad, pervirtiéndola con un ficticio efecto riqueza. Hoy es la especulación urbanística, mañana la energética, pero el poder público no intenta defendernos de esa fiera que devora nuestra sangre fresca.

[extracto de "ESPECULACIÓN", en El País - 02 de octubre de 2006]